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Autores
Mexicanos:
Agustin Lara
Alberto Askenazi
Alfonso Esparza Oteo
Armando Manzanero
Felipe Villanueva
Gabriel Ruiz Galindo
Manuel M. Ponce
María Grever
Mario Ruiz Armengol
Miguel Lerdo
Ricardo Castro
Otros
países:
Estados
Unidos:
George Gershwin
Cuba:
Ernesto Lecuona
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Biografías de Autores
Reseña Histórica de la Música Mexicana
de
Finales del Siglo XIX
y
Primera Mitad del Siglo XX
La música mexicana
durante el se vio sometida a las mismas influencias que en el
resto del mundo occidental, sin embargo el nacionalismo que en
Europa se mostró a finales del siglo XIX,
en México se hizo particularmente
evidente durante la primera mitad del siglo XX.
Durante la
era porfiriana, los compositores
crearon piezas orientadas principalmente a satisfacer las
necesidades de la clase acomodada, esto se reflejó en un gusto
por música para bailar, especialmente valses y polcas. El
exponente más conocido es Juventino Rosas
y su obra más conocida, Sobre las olas, evoca los valses
vieneses al grado de que se le llegó a negar la autoría por
considerarse que un mexicano no estaba a la altura de los
compositores europeos. Otros compositores mexicanos de este
período son Felipe Villanueva
(1863-93), Ernesto Elorduy
(1853-1912), autor de exquisitas mazurcas que mezclan la forma
tradicional polaca con melodías de tipo hispano-mexicano, y
Ricardo Castro (1864-1907), que
compuso las primeras sinfonías y conciertos (para
piano y violonchelo) del México
moderno.
Modernismo y nacionalismo
Compositores más
jóvenes, como
José Rolón (1876-1945) y
Manuel M. Ponce (1882-1948),
continuaron con un estilo más bien romántico, pero poco a poco
transitaron —también por influencia europea— hacia un lenguaje
modernista que exploraba por primera vez las combinaciones
politonales y neomodales, aunque con un sentido tradicional del
empleo de los instrumentos. A Ponce se debe, en particular,
parte del repertorio mexicano más representativo de la época,
para piano y para guitarra, instrumento al que contribuyó en su
desarrollo moderno gracias a una directa colaboración con el
concertista español Andrés Segovia
El primer compositor
mexicano que emprendió investigaciones dirigidas a la
organización tonal y la división de la escala en intervalos más
pequeños que el semitono, fue
Julián Carrillo (1875-1965), que
escribió numerosos tratados musicales y publicó su teoría con el
nombre de
Sonido 13. Para él, los sonidos se
pueden dividir en mitades de semitono (cuartos), mitades de
mitades de semitono (octavos), etc., pero también en cualquier
otra fracción racional (sextos, novenos, treceavos, etc.), y por
ello creó también sus propios instrumentos musicales (pianos y
arpas, especialmente) y compuso un amplio repertorio. Asimismo,
compuso obras microtonales para coro y cuatro óperas.
Augusto Novaro fue un compositor y
teórico que igualmente indagó en las posibilidades del
microtonalismo, aunque su labor es mucho menos difundida,
estudiada y reconocida.
Al mismo tiempo, en un
ambiente cultural que buscaba encontrar y exaltar las raíces
nacionales mexicanas, posterior al triunfo de la
revolución mexicana, nació una
corriente de compositores nacionalistas que crearon con base en
temas musicales folclóricos y populares. Algunos de ellos
combinaron estos temas con técnicas modernas, como
polirritmia,
modalismo y
atonalismo. Los compositores más
sobresalientes de este periodo son
Candelario Huízar (1883-1970) —que
produjo obras de marcado estilo mexicano, pero sin recurrir a la
cita textual de temas populares—,
Carlos Chávez (1899-1978) —cabeza
visible del movimiento nacionalista y creador de la
Orquesta Sinfónica de México y el
Instituto Nacional de Bellas Artes—
y
Silvestre Revueltas (1899-1940)
—considerado frecuentemente como el compositor más
representativo y con más talento de su generación.
También destaca el
llamado «Grupo de los cuatro», formado por
Blas Galindo (1910-93), quien
utilizó temas tradicionales como los sones de
mariachi y que dejó también un
amplio catálogo de música politonal y atonal;
José Pablo Moncayo (1912-58) quien
utilizó sones tradicionales veracruzanos para crear una de las
obras sinfónicas mexicanas más conocidas,
Huapango (1940);
Salvador Contreras (1910-82), autor
de música sinfónica y de cámara, tonal y después atonal, en un
estilo más personal y desarrollado.
Paulino Paredes (1913-1957) es
conocido por su poema sinfónico
Cañón Huasteca (1956), un ejemplo
de tardío impresionismo descriptivo. Otros compositores de ésta
época son
Eduardo Hernández Moncada
(1899-1995),
Luis Sandi (1905-96) y
Miguel Bernal Jiménez (1910-56).
Cabe indicar que esta
corriente, al igual que otras ramas culturales del México
pos-revolucionario, tuvo gran apoyo gubernamental, lo que opacó
movimientos alternativos. El mismo fenómeno se dio en la
pintura con el
muralismo y en la
literatura, con la
novela revolucionaria.
En la península de
Yucatán se formó un grupo de compositores, que proyectó un
desarrollo de ópera regional: Gustavo Río Escalante, Fausto
Pinelo Río, Cornelio Cárdenas Samada, Arturo Cosgaya Ceballos,
Efraín Pérez Cámara y el músico noruego Halfan Jebe, quien
residió en Mérida, Yucatán, y se desempeñó no sólo como músico
sino como maestro del Conservatorio.
fuente: wikipedia |