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Autores
Mexicanos:
Agustin Lara
Alberto Askenazi
Alfonso Esparza Oteo
Armando Manzanero
Felipe Villanueva
Gabriel Ruiz Galindo
Manuel M. Ponce
María Grever
Mario Ruiz Armengol
Miguel Lerdo
Ricardo Castro
Otros
países:
Estados
Unidos:
George Gershwin
Cuba:
Ernesto Lecuona
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Felipe Villanueva
Gutiérrez, (Tecámac, Estado de México, 5 de febrero de 1862 —
México D.F., 28 de mayo de 1893), fue un violinista, pianista y
compositor mexicano.
Se considera uno de los compositores más representativos del
porfiriato, y una de las figuras más conocidas del romanticismo
musical mexicano.
A los diez años de edad escribió su Cantata patriótica, para
piano y cuatro voces; un año más tarde compuso su mazurca para
piano El último adiós. En 1873 ingresó al Conservatorio Nacional
de Música bajo la protección del director del plantel, Alfredo
Bablot. Sin embargo fue rechazado más tarde por el plantel, de
manera que debió costear sus estudios de piano y armonía en
clases privadas con el maestro Antonio Valle. En 1876, a los
catorce años de edad, ingresó como violinista a la orquesta del
Teatro Hidalgo dirigida por José C. Camacho, de quien recibió
lecciones de composición. En 1879 la empresa internacional
Wagner y Levien Sucs. publicó sus piezas para piano La erupción
del Peñol y La llegada del ciclón, que lo dieron a conocer entre
el público mexicano.
En 1887 fundó, junto con Ricardo Castro, Gustavo E. Campa y
otros músicos mexicanos, el Instituto Musical, academia oficial
del Grupo de los Seis, que transformó la enseñanza musical de
México con una contribución fundamental de Villanueva, quien
difundió obras de J. S. Bach, Chopin, Liszt y Anton Rubinstein.
Aunque murió prematuramente, dejó numerosas obras para piano,
así como para canto y piano, y la ópera cómica Keofar (1892),
que se estrenó en el teatro Principal de la Ciudad de México,
con mucho éxito. Su Vals poético se conoce tanto en su versión
para piano solo como en el arreglo sinfónico que de él hizo
Gustavo E. Campa. Su obra para piano ha sido grabada por varios
concertistas mexicanos. Sus restos mortales descansan en la
Rotonda de los Hombres Ilustres de la Ciudad de México.
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