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Autores
Mexicanos:
Agustin Lara
Alberto Askenazi
Alfonso Esparza Oteo
Armando Manzanero
Felipe Villanueva
Gabriel Ruiz Galindo
Manuel M. Ponce
María Grever
Mario Ruiz Armengol
Miguel Lerdo
Ricardo Castro
Otros
países:
Estados
Unidos:
George Gershwin
Cuba:
Ernesto Lecuona
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Alfonso Esparza Oteo,
nació el 2 de agosto de 1894 en la hospitalaria ciudad de
Aguascalientes; fue el segundo de los diez hijos de don Luis R.
Esparza y doña Concepción Oteo.
El padre de Alfonso fue un músico distinguido y reconocido por
su versatilidad, principalmente porque sabía tocar varios
instrumentos. En la época del nacimiento de su segundo hijo se
desempeñaba como director de la banda del estado y de una
escuela de música, que bien podía considerarse un conservatorio.
Desde muy temprana edad, Alfonso mostró su inclinación por
actividades y distracciones que representaran una expansión del
espíritu, por lo que disfrutaba organizando funciones de títeres
o desempeñándose como cantante, tramoyista y muchas otras cosas.
A los siete años decía que había heredado de su padre la afición
por la música y tocaba el piano ante pequeños públicos, que lo
aplaudían y estimulaban.
Su padre fue su primer maestro de solfeo y piano. Más adelante
asistió a la academia de piano del presbítero don Fermín
Ramírez, en donde tuvo la oportunidad de instruirse con grandes
maestros como don Juan María Cisneros, el maestro Arnulfo
Miramontes y el maestro Manuel M. Ponce, de los cuales recibió
clases de piano, órgano, canto y composición, respectivamente.
Era al maestro Manuel M. Ponce a quien reconocía como su
principal apoyo en su formación musical.
En 1912 trabajó como pianista en el teatro Actualidades, donde
improvisaba temas para las películas que ahí se exhibían, y al
mismo tiempo se desempeñaba como organista de San José.
Para el año de 1914 llegaron a la ciudad de Aguascalientes los
efectos de la Revolución Mexicana, y Alfonso, un partidario
decidido de sus ideales, se enlistó en las filas del Gral.
Francisco Villa. Tras dos años de campaña, fue distinguido con
el grado de mayor.
Una vez calmados los ánimos, en 1917, Alfonso Esparza Oteo marcó
su regreso a la vida artística con la interpretación de su
foxtrot “Plenitud”, en la Escuela de Artes y Oficios de
Aguascalientes. “Plenitud” es la primera pieza musical que
compuso y, desde aquella primera ejecución, fue bien recibida.
En marzo de 1919, el Mtro. Esparza Oteo viajó a la Ciudad de
México en busca del triunfo que le permitiera, además de
alcanzar su metas, apoyar de sus padres. Su único equipaje eran
varias composiciones escritas, una mente plena de inspiración y
un ánimo avasallador.
Ya en la capital, se instaló en una casa de huéspedes y,
decidido, comenzó a tocar puertas en busca de oportunidades. De
esa forma llegó a la Casa Wagner, una de las más reconocidas, y
donde le ofrecieron un empleo que aceptó. Al poco tiempo fue
estimado y distinguido por su capacidad, sentido de
responsabilidad y don de gente.
Como en aquellos días no había radio ni sinfonolas, sus amigos y
él se tenían que valer de medios ingeniosos para la difusión de
sus obras. El maestro Alfonso Esparza Oteo veía con mucha
claridad la problemática y situación de los compositores de esa
época, así como las necesidades que tenían, por lo que decidió
que lo que más convenía era publicar por su cuenta las
partituras de las composiciones que escribiera. Como inicio de
este proyecto imprimió y lanzó a la venta "Plenitud", en 1919, y
más adelante "Flores de Tentación", "Estambul", "La India
Bonita" y el vals "Galante", entre varias más.
Entregaba personalmente sus piezas a los distribuidores del
interior de la República, concediéndoles el treinta y tres por
ciento de comisión. Los resultados económicos de estas acciones
mejoraban cada día.
En abril de 1920 estrenó en el Teatro Lírico su canción más
famosa, con la que inmortalizó su nombre: “Un Viejo Amor”,
compuesta con letra del “Güero” Adolfo Fernández Bustamante. A
esta canción le seguirían otros éxitos con fuerza arrolladora.
A finales de ese mismo año tuvo que ir a Aguascalientes, su
tierra natal, por el triste suceso de la muerte de su padre.
Poco después regresó a la Ciudad de México, ahora con la
responsabilidad económica de su madre y hermanos.
En la época del gobierno del Gral. Álvaro Obregón (1920-1924),
el maestro Alfonso Esparza llegó a ser el compositor de moda en
México, gracias a lo cual pudo conocer al Presidente, quien lo
nombró Director de la Orquesta Típica Presidencial.
La Orquesta fue disuelta por el Gral. Plutarco Elías Calles
cuando llegó a la presidencia, y lejos de desanimarse, el
maestro Esparza Oteo formó una que llevó su nombre.
Emprendió entonces una serie de giras artísticas por toda la
República, en las que se presentaba como compositor y pianista.
En una de las giras en 1925, en la ciudad de Acámbaro, Gto.,
conoció a la Srita. Blanca Torres Portillo, con quien contrajo
nupcias el 15 de enero de 1926.
El 17 de julio de 1928, en atención a la invitación que le
hiciera el Gral. Álvaro Obregón, candidato a la Presidencia de
la República, asistió a amenizar con la antigua Orquesta Típica,
una comida que se ofrecía en honor del candidato en el
restaurante La Bombilla, y mientras interpretaban la melodía
“Limoncito” se acercó a la mesa del general un caricaturista de
nombre José de León Toral; se escucharon varios disparos y el
general Obregón se reclinó ya sin vida sobre la mesa.
De entre todos los cargos que desempeñó el maestro Alfonso
Esparza Oteo, destacan los de Director Artístico de la Casa
Wagner, Director de la Southern Music Co., Director Artístico de
la difusora XEB --en su época de oro--, Jefe del Departamento de
Recopilación de Música Folklórica en la Secretaría de Educación
Pública y Director de Notables Programas de la XEW.
Como satisfacción personal, formó parte del famoso cuarteto Los
Ases de la Canción, con los maestros Miguel Lerdo de Tejada,
Tata Nacho y Mario Talavera. Tras el fallecimiento del maestro
Lerdo de Tejada, el grupo tomó el nombre de Trío Veneno.
El maestro Esparza Oteo siempre albergó el anhelo de mejorar la
situación económica de los compositores mexicanos. Él mismo
inició un cambio importante al rehusarse a vender los derechos
de sus composiciones, pero sabía que faltaba mucho por hacer,
así que después de reunir a diversos autores y compositores, y
vencer incontables obstáculos, fundaron el Sindicato de Autores,
Compositores y Editores Mexicanos, el cual se estableció en la
calle de República del Salvador #31.
Como primer Secretario General de la SACEM, Alfonso Esparza Oteo
trabajó por esta causa sin escatimar esfuerzos y sacrificios,
dejando a un lado empleo, contratos personales y hasta sus
composiciones. Poco después fundaron la Sociedad de Autores y
Compositores, institución en la que él fue el primer presidente
del Consejo Directivo.
Al poco tiempo surgieron diferencias de criterios y opiniones de
compositores en pugna que luchaban a su modo por el bien de sus
compañeros, pero Alfonso recibió grandes decepciones y dolorosas
ingratitudes.
Pasada la tormenta en la SACEM, Alfonso se dedicó nuevamente a
la composición y sus presentaciones, conciertos y programas en
la XEW. Produjo entonces su programa "Así es Mi Tierra" al que
imprimió su fuerte personalidad y por el que recibió la Medalla
al Mérito, como reconocimiento a su labor en favor de la música
mexicana.
Fue un martes, el 31 de enero de 1950, cuando, apenas pasadas
las diez de la noche, salió de su casa para dirigirse a una
fiesta y, en los momentos en que se disponía a poner en marcha
su coche, quedó inmóvil, sentado frente al volante. La dicha que
minutos antes había en su casa de Altadena # 31 se tornó en
locura y desesperación.
Entre sus canciones más populares están: "Te He de Querer", "Te
Vengo a Decir Adiós", "Albur de Amor", "Cenizas de Olvido", "La
Chaparrita", "Déjame Llorar", "No Vuelvo a Amar", "El Quelite",
"Estrellita Marinera", "Juan Colorado", "La India Bonita",
"Hermosas Fuentes", "Golondrina Mensajera", "Estambul",
"Pajarillo Barranqueño" y, desde luego, "Un Viejo Amor".
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